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Mié. Sep 23rd, 2026

Zelenski – Ucrania no negociará bajo amenaza rusa

Zelenski: Ucrania no negociará bajo amenaza rusa
Wikimedia Commons (Volodímir Zelenski)
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El presidente ucraniano descarta conversaciones con Putin mientras Rusia despliega tecnología que evade defensas y ataca objetivos energéticos a 3.000 km de distancia

Volodímir Zelenski ha confirmado este martes que Rusia prepara un nuevo ataque de gran envergadura contra Ucrania, con drones propulsados por motores de reacción que vuelan a mayor altitud y esquivan las defensas antiaéreas convencionales. Según informaciones de inteligencia compartidas por el presidente ucraniano, Moscú ha cambiado su estrategia: de los ataques nocturnos masivos con misiles y drones, ha pasado a bombardeos continuos durante el día, afectando a infraestructuras críticas, empresas y la vida cotidiana en un conflicto que cumple cuatro años y medio.

Zelenski, que se reunió con el primer ministro británico Andy Burnham y el presidente estadounidense Donald Trump al margen de la Asamblea General de la ONU, insistió en que Ucrania mantiene una comunicación constante con sus aliados para conseguir nuevas defensas antiaéreas. «La información de inteligencia de la que disponemos ahora indica que Rusia está preparando un nuevo ataque masivo contra Ucrania», escribió el presidente en su canal de Telegram, donde también advirtió: «No puede plantearse ningún debate sobre el alivio de las sanciones contra Rusia cuando los ucranianos viven cada día bajo la amenaza de ataques con misiles y drones».

El despliegue de drones con motores de reacción —capaces de alcanzar altitudes superiores a los 5.000 metros— ha alterado el panorama bélico. Estas aeronaves, según fuentes militares ucranianas, operan en enjambres coordinados y han logrado penetrar en zonas protegidas hasta ahora, como el centro de Kiev o la región de Járkov. Su capacidad para evadir sistemas como el Patriot o el Iron Dome obliga a Ucrania a reconfigurar sus líneas de defensa, un proceso que Zelenski describió como «una carrera contra el tiempo».

En una entrevista con The Wall Street Journal, Zelenski analizó la situación estratégica: «Putin no está ganando ni perdiendo la guerra, pero su sociedad está perdiendo personas». El presidente ucraniano subrayó que, aunque las tropas rusas avanzan lentamente en Donetsk —sin cambios significativos en la línea del frente desde hace meses—, el verdadero desafío es la capacidad de Rusia para mantener su ofensiva sin sufrir un colapso interno. «Para él, las pérdidas humanas no significan perder», añadió, en referencia a la tolerancia del Kremlin a bajas que en Occidente serían insostenibles.

El nuevo frente: ataques a la industria petrolera rusa desde Ucrania

Mientras Rusia intensifica sus bombardeos, Ucrania ha respondido con una estrategia de contraataques a larga distancia. Fuentes del Ministerio de Defensa ucraniano confirmaron que, en las últimas semanas, las fuerzas aéreas han lanzado misiles Storm Shadow y CALP —proporcionados por Reino Unido y Francia— contra objetivos energéticos rusos situados a hasta 3.000 kilómetros de la frontera ucraniana. Estos ataques, que han alcanzado refinerías en Saratov y Volgogrado, buscan debilitar la capacidad logística rusa sin escalar el conflicto a una guerra directa con la OTAN.

El objetivo, según analistas militares consultados por El Mundo, es forzar a Moscú a reasignar recursos de su ofensiva en el este hacia la protección de sus infraestructuras críticas. «Es una guerra de desgaste asimétrico», explicó un experto en seguridad europea. «Ucrania no puede competir en tanques o artillería, pero sí en precisión y en golpear donde duele a Rusia: su economía y su capacidad de proyectar poder».

El alto el fuego energético: la propuesta que Zelenski lleva a Trump

Durante su encuentro con Donald Trump en Nueva York, Zelenski abordó la posibilidad de un alto el fuego bilateral centrado en objetivos relacionados con la energía. La propuesta, aún en fase exploratoria, busca congelar los ataques a infraestructuras críticas —como oleoductos o plantas de gas— a cambio de un cese temporal de las hostilidades en el frente. Sin embargo, fuentes diplomáticas ucranianas advirtieron de que cualquier negociación está condicionada a que Rusia retire primero sus tropas de las regiones ocupadas, algo que Moscú ha rechazado sistemáticamente.

Trump, por su parte, se mostró receptivo a mediar en un acuerdo que incluya garantías para el suministro energético global, un tema clave en su agenda de campaña. «Estados Unidos tiene un interés estratégico en evitar que esta guerra se convierta en un conflicto a gran escala», declaró un asesor de la Casa Blanca. No obstante, la Casa Blanca ha evitado confirmar públicamente los detalles de las conversaciones, citando «sensibilidad operativa».

El contexto: cuatro años y medio de guerra y una tecnología que cambia las reglas

Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Ucrania ha dependido de sistemas de defensa antiaérea como el S-300 soviético, actualizado con componentes occidentales, y el NASAS noruego. Sin embargo, los nuevos drones rusos —como el Lancet o el Geran-2, equipados con motores de reacción— operan a velocidades superiores a los 300 km/h y altitudes de hasta 6.000 metros, fuera del alcance de las baterías tradicionales. Según un informe de la OTAN filtrado a Reuters, Rusia ha desplegado más de 1.200 unidades de estos drones en los últimos seis meses, un aumento del 400% respecto a 2023.

Este cambio táctico ha obligado a Ucrania a priorizar la adquisición de sistemas como el Iron Beam israelí —un láser antiaéreo en fase de pruebas— o el Gladiator británico, diseñado específicamente para interceptar drones de alta velocidad. La UE, por su parte, ha aprobado un paquete de ayuda militar de 500 millones de euros para modernizar las defensas ucranianas, aunque los retrasos en la aprobación de Estados Unidos —donde el Congreso bloquea nuevos envíos— han generado tensiones con Kiev.

Zelenski ha sido claro en su mensaje: «No negociaremos bajo amenaza». Para el presidente ucraniano, cualquier diálogo con Putin debe basarse en la retirada rusa de los territorios ocupados, no en concesiones unilaterales. Mientras tanto, el reloj corre: cada día que Rusia perfecciona sus drones, Ucrania pierde capacidad para protegerse.

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