La reforma elimina excepciones para conductores de vehículos de transporte público y mercancías, con sanciones inmediatas
La Dirección General de Tráfico (DGT) impone desde el 1 de octubre de 2026 el uso obligatorio del cinturón de seguridad a los taxistas durante su servicio, eliminando una exención histórica. La medida, incluida en la reforma del Reglamento General de Circulación, extiende la obligación a todos los conductores profesionales, incluyendo transporte de mercancías y enseñanza de conducción.
Hasta ahora, los taxistas podían circular sin cinturón en trayectos urbanos, pero la nueva normativa los equipara al resto de conductores. La sanción por incumplimiento será de 200 euros y 4 puntos menos en el carné, según confirmó la DGT. El Instituto Metropolitano del Taxi de Barcelona ya ha advertido a sus profesionales sobre el cambio, que afecta directamente a su rutina diaria.
La reforma forma parte de un paquete más amplio para mejorar la seguridad vial. Según la DGT, el cinturón reduce un 50% el riesgo de muerte en accidentes, un dato que justifica la eliminación de excepciones. La medida también incluye a conductores de vehículos de enseñanza y transporte de mercancías, alineando a España con estándares europeos más estrictos.
El cambio genera impacto en el sector. Asociaciones como la Confederación Nacional de Taxistas (CNT) aún no han reaccionado oficialmente, pero fuentes del sector consultadas por *The Objective* señalan que la adaptación requerirá tiempo, especialmente en flotas antiguas donde los cinturones no son estándar. La multa, aunque moderada, podría dispararse si se detectan patrones de incumplimiento masivo.







