El líder del PP promueve una resolución del Parlamento Europeo que responsabiliza a España de la entrada de 70.000 migrantes y pide a la Comisión que medie en su retorno inmediato, chocando con la postura del Gobierno de Sánchez sobre los menores
Alberto Núñez Feijóo ha impulsado este jueves una estrategia para internacionalizar la crisis migratoria de Ceuta, con tres acciones concretas: una resolución del Parlamento Europeo que culpa a España de la entrada masiva de migrantes, una reunión con el comisario de Inmigración de la UE para pedir su intervención en los retornos, y un artículo en Politico donde exige a Bruselas que presione a Marruecos y exija la devolución de todos los inmigrantes, incluidos los menores, sin excepciones.
La ofensiva del PP busca europeizar el conflicto y presionar al Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de «incapacidad» para gestionar la crisis. Feijóo argumenta que la entrada de entre 70.000 y 80.000 migrantes el 30 y 31 de julio —según cifras que maneja el PP— no es una crisis migratoria, sino un «ataque a la integridad territorial española», y reclama que la UE actúe para evitar que se repita.
El Parlamento Europeo aprobó este jueves una resolución impulsada por el PP que responsabiliza a España de la situación y advierte a Marruecos: si no colabora en los retornos, podría suspenderse el acuerdo de asociación entre la UE y Marruecos, que incluye fondos multimillonarios para Rabat a cambio de controlar la frontera sur.
En su artículo en Politico, Feijóo escribe que «el conjunto de Europa debe reconocer el fracaso del Gobierno de España» y pide que la Comisión medie para que España «aplique con intensidad y agilidad» los instrumentos europeos de retorno. También exige a Bruselas que use su influencia diplomática para que Marruecos «materialice su compromiso» de aceptar devoluciones, algo que el Gobierno español ya ha solicitado formalmente a Rabat sin éxito.
El choque con el Gobierno: menores y devoluciones
El PP se enfrenta directamente al Ejecutivo de Sánchez en dos frentes: el traslado temporal de menores migrantes a la península y la devolución inmediata de todos los inmigrantes, sin excepciones. Mientras el Gobierno propone trasladar a los menores a centros en la península mientras se resuelven sus expedientes, Feijóo insiste en que «aquellos que han entrado irregularmente deben retornar. Todos».
El líder popular se apoya en el comisario de Inmigración, Magnus Brunner, con quien se reunió este jueves en Madrid. Según el comunicado conjunto, Brunner «coincide» con Feijóo en que España debe usar «todos los recursos del Estado» para proceder al retorno inmediato, «de conformidad con la legislación nacional y europea». Sin embargo, el pacto de migración y asilo de la UE prohíbe suspender el derecho de asilo y el principio de no devolución, incluso en crisis, y exige protección especial para menores.
Feijóo viajó este jueves a Melilla, donde permanecerá hasta mañana, para reforzar su discurso sobre la «defensa de la españolidad» de las dos ciudades autónomas. El próximo lunes regresará a Ceuta por cuarta vez, acompañado por el presidente del PP europeo, Manfred Weber, para seguir presionando a la UE.
El riesgo de escalada con Marruecos
El PP asume que su estrategia puede empeorar las relaciones con Marruecos, pero considera que es un precio necesario. Feijóo ha insistido en que «cuando una frontera europea es violada, toda Europa es más débil», y que por eso Bruselas debe involucrarse. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que Marruecos estuviera detrás del salto masivo de migrantes, algo que el Gobierno español también ha denunciado sin éxito.
La resolución del Parlamento Europeo, aunque no es vinculante, envía un mensaje claro a Rabat: si no colabora, la UE podría revisar su acuerdo de asociación, que incluye fondos de desarrollo y cooperación. El PP sabe que esta postura puede complicar futuras negociaciones con Marruecos, pero la defiende como «necesaria» para evitar que la crisis se repita.
Contexto: ¿Por qué la UE podría intervenir?
La UE ya ha mostrado preocupación por la situación en Ceuta, pero hasta ahora se había limitado a expresiones de solidaridad sin medidas concretas. La estrategia de Feijóo busca cambiar eso, aprovechando que el comisario Brunner —cercano a la derecha europea en temas migratorios— comparte su postura sobre los retornos.
El pacto de migración y asilo de la UE, aprobado en 2024, establece que los Estados miembros deben garantizar el derecho de asilo y no devolver a personas a países donde puedan sufrir persecución. Sin embargo, también permite flexibilidades en casos de «presión migratoria excepcional», algo que España podría invocar para acelerar los retornos. El PP argumenta que Ceuta cumple ese criterio, mientras que el Gobierno prefiere evitar un conflicto legal con Bruselas.
La tensión entre ambas posturas podría prolongar la crisis y afectar a la imagen de España en la UE, donde ya hay críticas por la gestión de la frontera. Feijóo apuesta por internacionalizar el problema para presionar al Gobierno, pero el riesgo es que la UE termine dividiendo responsabilidades en lugar de resolver el conflicto.
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