La ‘operación escudo urbano’ se extiende a más estaciones y se prorroga seis meses tras un detenido con kalashnikov en la Estación del Sur
Theo Franck en, ministro de Defensa belga, ha anunciado el refuerzo militar en Bruselas: de 30 a 50 soldados armados en patrullaje con policía para combatir la violencia entre bandas de narcotraficantes. La medida responde a una media de diez tiroteos al mes en la capital, con ocho en una sola semana en agosto.
La escalada de violencia —tiroteos, apuñalamientos y ataques con cócteles molotov— ha llevado al Gobierno a prorrogar y ampliar la operación escudo urbano, iniciada en abril. Los militares, que hasta ahora patrullaban estaciones clave, ahora cubrirán más puntos durante seis meses adicionales, siempre acompañando a agentes de la Policía Federal belga.
El contexto: la guerra entre la micromagia (bandas de origen marroquí) y grupos balcánicos por el control del narcotráfico en Bruselas. Solo este año, los enfrentamientos han dejado dos muertos y una decena de heridos. La operación se suma a otra, escudo verde, activada en marzo para proteger sinagogas tras ataques antisemitas.
El Consejo de Ministros, tras la detención de un joven armado con un Kaláshnikov en la Estación del Sur, decidió prorrogar la operación por seis meses y ampliar su cobertura a más estaciones de metro, manteniendo el patrullaje con la Policía Federal.
Esta medida se enmarca dentro de la estrategia de seguridad de Bélgica, que incluye la protección de instalaciones judías y la respuesta a la creciente violencia urbana vinculada al crimen organizado.







