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Mauritania y Lanzarote protagonizan dos emergencias separadas por 1.400 km: 37 supervivientes rescatados tras fallo mecánico en Gambia y 82 personas atendidas tras maniobra de rescate en aguas marroquíes

Ebrima Drammeh, activista gambiano, denunció este viernes 15 de septiembre que entre 28 y 35 personas han muerto ahogadas en un naufragio frente a las costas de Mauritania tras partir desde Kartong (Gambia) el pasado 8 de septiembre. La embarcación, con 65 personas registradas oficialmente y hasta 72 según testimonios familiares, quedó a la deriva tras agotarse agua, alimentos y combustible. El fallo del motor, cuando el capitán intentó virar hacia la costa, dejó la nave sin capacidad de maniobra ni equipos de localización. El pesquero Capitán One Morgan, operado por la firma AM, rescató a 37 supervivientes —16 senegaleses, 12 guineanos y 9 gambianos— tras cuatro días de deriva, pero las autoridades mauritanas aún no han confirmado oficialmente el número de víctimas.

En paralelo, Salvamento Marítimo intervino en la madrugada del miércoles en aguas al noreste de Lanzarote para rescatar a 82 personas de una neumática a la deriva, tres de ellas fallecidas. La embarcación, localizada inicialmente a 71 millas náuticas de la isla, se encontraba en la zona de búsqueda y rescate (SAR) bajo responsabilidad de Marruecos, que solicitó apoyo español tras no disponer de medios propios para el desembarco. Las embarcaciones Salva mar Al Nair y Salva mar Acrux recuperaron a todos los ocupantes, pero uno de los supervivientes, en estado crítico, fue evacuado en helicóptero hacia Gran Canaria.

El operativo, coordinado por la Capitanía Marítima de Las Palmas, se desarrolló en condiciones extremas: la neumática, situada finalmente a 77 millas (142 km) de Arrecife, perdió a varios ocupantes al mar durante la maniobra de aproximación en la oscuridad. Los 82 rescatados —63 en la Salva mar Al Nair y 19 en la Salva mar Acrux— incluyen 56 hombres y 4 mujeres de origen subsahariano, además de los tres cadáveres.

El contexto de una ruta con 1.400 km de riesgo y dos zonas SAR en conflicto

La ruta migratoria del Atlántico, que conecta países como Gambia, Senegal y Mauritania con las Islas Canarias, es una de las más letales del mundo. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2025 se registraron 1.247 fallecidos en esta travesía, con un aumento del 32% respecto a 2024. La distancia —más de 1.400 km en embarcaciones precarias— y la falta de acuerdos de búsqueda y rescate entre Marruecos y la UE agravan el riesgo.

El conflicto de competencias entre las zonas SAR de España y Marruecos es recurrente. En 2023, un informe de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) señalaba que el 40% de los rescates en aguas canarias requirieron coordinación transfronteriza, con retrasos en la respuesta marroquí en el 28% de los casos. La Ley de Salvamento Marítimo española obliga a asistir a cualquier persona en peligro, independientemente de su nacionalidad o zona SAR, pero la falta de protocolos bilaterales con Rabat genera tensiones políticas.

¿Qué implica este doble naufragio para la gestión migratoria europea?

El balance de estos dos naufragios —38 muertos confirmados y 119 desaparecidos— eleva la presión sobre la UE para revisar su estrategia en el Atlántico. España, como país de llegada, enfrenta críticas por la saturación de sus recursos de rescate, mientras que Marruecos se niega a asumir responsabilidades en aguas bajo su SAR. La Comisión Europea ya anunció en julio un paquete de 200 millones de euros para reforzar la vigilancia en la ruta, pero activistas como Ebrima Drammeh exigen medidas urgentes, como la creación de un corredor humanitario seguro.

En el plano político, el PP ha acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de «falta de coordinación» con Marruecos, mientras que Sumar reclama la apertura de un «pasillo seguro» para migrantes. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) advirtió este viernes que «la externalización de fronteras está fracasando». El próximo Consejo Europeo de octubre podría abordar estas demandas, pero sin un acuerdo previo entre Madrid y Rabat, los rescates seguirán dependiendo de la buena voluntad de los barcos civiles.

El activista Drammeh insistió en que «la solución no son más muros, sino rutas legales». Mientras, en Canarias, los ayuntamientos piden al Gobierno central que active el Fondo de Emergencia Social para atender a los supervivientes, muchos de los cuales llegarán sin documentación y con necesidades médicas urgentes.

La secuencia de ambos siniestros ilustra el patrón que se repite en la ruta canaria: la embarcación gambiana quedó sin gobierno tras cuatro días de navegación, cuando el agotamiento de las reservas y el fallo definitivo del motor impidieron al capitán virar hacia la costa, y fue un pesquero privado —el Capitán One Morgan, de la firma AM— el que localizó la nave en aguas mauritanas y rescató a los 37 supervivientes. En el caso de la neumática al noreste de Lanzarote, la alerta llegó por una llamada de socorro en francés emitida desde una terminal satelital, con una comunicación de extrema fragilidad técnica que situó inicialmente la barcaza a 71 millas de la isla. El centro coordinador de Rabat asumió la gestión y movilizó al buque mercante CL Zenit, que verificó la posición, pero ante la falta de medios navales propios para el desembarco la autoridad marítima marroquí solicitó formalmente la asistencia de los recursos españoles. Las maniobras de aproximación y recogida de ocupantes se prolongaron hasta la madrugada, cuando las tripulaciones españolas iniciaron la compleja operación de rescate.

Ambos episodios comparten un elemento común: la ausencia de equipos de localización a bordo. La embarcación de Kartong navegaba sin GPS cuando se produjo el fallo del motor, y la neumática del Atlántico oriental solo pudo ser geo localizada gracias a una llamada satelital de emergencia. Esa carencia de medios de comunicación y posicionamiento retrasa la detección de las embarcaciones a la deriva y reduce drásticamente las posibilidades de supervivencia en travesías que superan los cuatro días de navegación.

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