El portavoz de Defensa Civil alerta de 2.000 edificios en riesgo en la franja, con rescates paralizados por falta de combustible
Mahamud Basal, portavoz de Defensa Civil en Gaza, ha confirmado este miércoles 20 fallecidos y 60 desaparecidos tras el derrumbe de un edificio residencial de seis plantas en la calle Al Sinaa de la ciudad de Gaza. El inmueble, dañado por ataques israelíes y ocupado por desplazados, albergaba a alrededor de 100 personas en el momento del colapso, ocurrido sobre las 2:00 horas locales.
Las operaciones de rescate, iniciadas a las 8:30, se ven gravemente obstaculizadas por la escasez de aceite de motor en la franja, que obliga a las máquinas a detenerse cada dos horas para evitar sobrecalentamiento. Según Basal, el edificio formaba parte de los cerca de 2.000 inmuebles en riesgo en zonas habitadas de Gaza, todos ellos ocupados por civiles sin alternativas habitacionales.
El portavoz ha instado a la comunidad internacional a facilitar equipos de rescate urgentes, subrayando que los escombros de otros edificios colapsados aún contienen miles de cadáveres sin recuperar. Las familias afectadas ocupaban el inmueble dañado por falta de espacios seguros, según declaró Basal a medios internacionales junto a los restos del edificio.
El contexto de la crisis humanitaria en Gaza
El derrumbe se produce en un contexto de deterioro acelerado de la infraestructura en Gaza, donde los ataques israelíes han dejado miles de edificios dañados o destruidos. Según datos de la ONU, más del 60% de la población gazatí ha sido desplazada desde el inicio de la escalada de violencia en mayo de 2024, con un sistema de acogida colapsado y sin capacidad para absorber nuevos desplazados.
La falta de combustible no solo paraliza los rescates, sino también la distribución de ayuda humanitaria. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han denunciado en los últimos días que el 80% de los hospitales en Gaza operan con generadores que funcionan menos de cuatro horas al día, agravando la crisis sanitaria. El último informe de la OMS, del 12 de septiembre, señalaba que el 70% de los centros médicos en la franja han suspendido servicios no esenciales por falta de recursos.
Las implicaciones políticas y el papel de Israel
El incidente ocurre en un momento de máxima tensión diplomática, con Israel bajo presión por parte de la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga posibles crímenes de guerra en Gaza. El derrumbe podría reforzar las acusaciones de la fiscalía, que ya ha solicitado mandatos de arresto contra altos cargos israelíes por supuesta responsabilidad en ataques contra civiles.
Por su parte, el Gobierno israelí no ha emitido declaraciones directas sobre el colapso, aunque fuentes del Ministerio de Defensa han confirmado que el edificio estaba en una zona «cerca de objetivos militares», sin especificar si se trataba de un error o de un impacto secundario. La falta de transparencia en las operaciones militares israelíes ha sido criticada por organizaciones como Amnistía Internacional, que denuncia la imposibilidad de verificar los criterios de «proporcionalidad» en los ataques.
Mientras, la Autoridad Palestina ha condenado el incidente como una «tragedia evitable» y ha instado a la comunidad internacional a intervenir para evitar nuevos derrumbes. Hamás, por su parte, ha acusado a Israel de «genocidio sistemático», aunque sin aportar pruebas concretas sobre este episodio específico.
La situación en Gaza sigue siendo un punto clave en las negociaciones de alto el fuego, con mediadores internacionales como Egipto y Catar presionando para reanudar las conversaciones. El derrumbe podría utilizarse como argumento para acelerar las negociaciones, aunque hasta el momento no hay indicios de que vaya a influir en la postura israelí, que exige el cese total de los ataques de Hamás como condición previa.







