El presidente de EE.UU. exige a Zelenski dejar de golpear refinerías rusas por la escasez de diésel y evita mencionar el ataque ruso cerca de Polonia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que Ucrania y Rusia han aceptado una tregua para dejar de atacar únicamente la infraestructura energética. El anuncio llegó en un mensaje en su red social Truth Social, donde Trump aseguró que «Ucrania ha acordado no atacar objetivos energéticos rusos. ¡Rusia ha acordado hacer lo mismo!». En el mismo texto vinculó la subida del precio del gasóleo a nivel mundial con la guerra entre Rusia y Ucrania, y no con Irán.
La tregua anunciada no tiene duración conocida. Tampoco hay confirmación independiente de que ambas partes la hayan aceptado. El propio Trump la presentó como un acuerdo cerrado, sin detallar cómo se verificará ni quién lo supervisará.
El anuncio llega un día después de que Trump exigiera a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, que dejara de atacar refinerías rusas. Según el presidente estadounidense, esos ataques estaban provocando «una escasez de diésel». «Zelenski tiene que hacer una sola cosa. Tiene que dejar de impactar el combustible diésel en Rusia. Que vaya contra otros objetivos, pero no contra el combustible diésel», declaró el domingo ante los medios antes de un partido de golf en Irlanda.
Ucrania ha intensificado su ofensiva contra las refinerías rusas para mermar la industria con la que el Kremlin financia la invasión. En los últimos meses, grandes ciudades rusas, incluida Moscú, han sufrido escasez de combustible, algo que antes solo ocurría en las regiones más remotas del país. La estrategia de Zelenski pasa por hacer que los rusos de a pie sientan las consecuencias de la guerra igual que los ucranianos desde hace más de cuatro años y medio.
Este sábado, el Ejército ucraniano atacó dos plantas químicas y una fábrica de drones en las regiones rusas de Perm, Samara y Rostov. También golpeó un depósito de petróleo, una estación de radares y un sistema Pantsir-S2. Tras esos ataques, Trump culpó a Zelenski, y no a Vladimir Putin, quien ordenó la invasión, de «dañar al mundo». «Esto no pasa por lo de Oriente Medio. Esto pasa por lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania. Así que hablamos con el Sr. Zelenski al respecto. Hay muchísimos otros objetivos. Que no ataque el combustible diésel porque eso está perjudicando al mundo», añadió.
Con este movimiento, el presidente estadounidense desplaza el foco del cierre del estrecho de Ormuz por la guerra con Irán hacia Ucrania. El estrecho de Ormuz es la vía marítima por la que sale buena parte del petróleo del Golfo, por lo que un bloqueo allí encarece el crudo y, con él, los carburantes en todo el mundo. Al señalar ahora a la guerra entre Rusia y Ucrania como causa principal de la subida del gasóleo, Trump sitúa el origen del problema de precios en el frente ucraniano.
El ataque ruso cerca de la frontera polaca
Trump evitó mencionar el ataque con drones rusos del domingo contra un tren repleto de pasajeros a tan solo dos kilómetros de la frontera con Polonia, territorio de la OTAN. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió de que «la escalada de las acciones de Rusia se está convirtiendo en una realidad y se acerca cada vez más a nuestra frontera». Polonia es miembro de la OTAN desde 1999, y cualquier incidente en su territorio activa el artículo 5 del tratado, que obliga a los aliados a responder a un ataque armado contra uno de ellos. Ese es el motivo por el que la distancia exacta del impacto respecto a la frontera tiene relevancia política, no solo militar.
Una tregua con precedentes incumplidos
El anuncio de Trump se suma a otros intentos anteriores de limitar los ataques a la energía. Ya hubo treguas similares anunciadas en marzo de 2025 y en enero de 2026, que se violaron prácticamente desde el primer día. Esos precedentes explican por qué el valor de este nuevo anuncio depende de su verificación sobre el terreno, algo que de momento no consta.
La ausencia de plazo es otro factor que limita su alcance. Sin fecha de inicio ni de fin, y sin mecanismo de control, la tregua se sostiene únicamente sobre el anuncio público de Trump. Ucrania no ha confirmado por su parte los términos en los mismos términos que el presidente estadounidense, y Rusia tampoco ha detallado su posición más allá de lo que Trump atribuye a ambas partes.
El contexto inmediato añade presión sobre Kiev. La ofensiva ucraniana contra refinerías busca reducir los ingresos con los que Rusia sostiene su esfuerzo de guerra, pero también ha elevado los precios de los carburantes fuera de Rusia, incluidos los mercados que abastecen a Europa. Ese efecto colateral es el que Trump ha usado para pedir a Zelenski un cambio de objetivos, y es también lo que convierte una decisión militar ucraniana en un asunto de precios globales.
Queda por ver si el alto el fuego parcial se limita a la energía o si abre la puerta a un formato más amplio. De momento, lo único confirmado es el anuncio de Trump en Truth Social, la exigencia previa a Zelenski y el ataque ruso cerca de la frontera polaca que el presidente estadounidense no mencionó.







