El presidente repite por tercera vez que las elecciones generales se celebrarán por separado, mientras los alcaldes socialistas temen un ‘guantazo’ similar al de 2023
Pedro Sánchez ha descartado por tercera vez que las elecciones generales coincidan con las municipales y autonómicas del 23 de mayo de 2027, según declaró esta semana en Televisión Española. Es la única certeza que el presidente ha dado sobre el calendario electoral, mientras los alcaldes socialistas, especialmente en Andalucía, presionan para evitar un escenario que podría repetir el descalabro del PSOE en las urnas de 2023.
El mensaje, trasladado directamente a regidores como Paco Rodríguez, alcalde de Dos Hermanas y secretario de Organización del PSOE andaluz, busca calmar a un colectivo que ya sufre las consecuencias de una gestión gubernamental cuestionada, como la crisis de Ceuta. La falta de reflejos en la respuesta a la llegada masiva de migrantes —más de 70.000 personas en julio— ha dañado la imagen del Gobierno, que ahora enfrenta el riesgo de que el descontento municipal se traduzca en votos perdidos.
El 24% de crecimiento electoral que logró el PSOE en 2023 —de 6,29 millones a 7,82 millones de votos— tras convocar elecciones generales solo 56 días después de las autonómicas y municipales, sigue siendo el argumento clave de la dirección socialista para justificar la separación de fechas. Sin embargo, los alcaldes, con más fondos europeos que nunca (proyectos como EDIL o Next Generation), temen que la proximidad de las elecciones genere un efecto arrastre negativo, como ocurrió en 2023.
Mientras, Sánchez mantiene la incertidumbre sobre la fecha exacta de las generales: podría ser en marzo, tras un posible fracaso presupuestario, o incluso en julio, agotando la legislatura. Lo claro es que, para los alcaldes, el reloj corre: en tres meses comenzará la campaña, y el problema de la vivienda —el principal desafío municipal— sigue sin solución. En Andalucía, cuatro capitales celebrarán primarias para elegir candidatos, pese a los intentos de María Jesús Montero, secretaria general del PSOE andaluz, por evitarlas.
La decisión de Sánchez, repetida en tres ocasiones, busca evitar un efecto dominó como el de 2023, cuando el rechazo al Gobierno se tradujo en un PP triunfal en ayuntamientos y autonomías. Pero, con la crisis de Ceuta aún fresca y la imagen del presidente dañada, la pregunta sigue en el aire: ¿bastará con separar las elecciones para frenar el desgaste?







