El partido de extrema derecha apuesta por Barcelona para impulsar su estrategia electoral con foco en inmigración y seguridad, evitando el debate independentista
Santiago Abascal y Ignacio Garriga liderarán este viernes en Barcelona el arranque del curso político de Vox, una apuesta estratégica para las generales que marca su regreso a Cataluña tras más de dos años. El acto, centrado en inmigración y seguridad, busca capitalizar el descontento con el Gobierno de Pedro Sánchez y disputarle votos al PSOE en el cinturón metropolitano, donde el partido aspira a cambiar el color político «de rojo a verde».
La formación de extrema derecha evita el debate «nacional» con Alianza Catalana y prioriza mensajes como «O civilización o barbarie«, un lema que refuerza su discurso contra la inmigración ilegal. Según fuentes del partido, Cataluña —con el mayor porcentaje de población magrebí— es clave para su estrategia, especialmente tras la crisis de Ceuta. Los sondeos internos apuntan a que Vox podría atraer a votantes socialistas «abandonados» y abstencionistas hartos de los servicios públicos.
El objetivo no se limita a las generales: Vox busca influir también en las municipales de mayo, presentándose como un partido «útil» con capacidad de cambio. Para ello, ha iniciado contactos discretos con entidades económicas catalanas, donde ya existe interés por su posible participación en futuros gobiernos. La estrategia incluye des regularización y «reinmigración», aunque sin abordar directamente el conflicto independentista.
El mitin de este viernes será el primero de una serie de encuentros en Cataluña, donde Vox apuesta por un discurso de seguridad y fronteras para diferenciarse tanto del PP como del Gobierno. La formación ya ha descartado aliarse con Alianza en este ámbito, centrando su mensaje en lo que consideran «la verdadera amenaza»: la gestión de la inmigración desde el Estado.




