Los papeles desclasificados revelan que la Delegación del Gobierno negó haber recibido el aviso pese a hablar 11 minutos con el CNI
El CNI avisó el 29 de julio de que al día siguiente se preparaba un intento de entrada masiva en Ceuta por mar y por la valla, según los documentos desclasificados por el Gobierno. La advertencia incluía la hora de la convocatoria y el motivo por el que sus promotores la eligieron: aprovechar la Fiesta del Trono, cuando las fuerzas de seguridad marroquíes estarían ocupadas. Los dos grupos que difundían el llamamiento sumaban más de 180.000 seguidores, una cifra que permitía medir el alcance real de la convocatoria.
El aviso no se quedó en un despacho. Circuló por WhatsApp, notas y llamadas hasta quienes tenían capacidad de reaccionar. La Delegación del Gobierno mantuvo una llamada de once minutos con un agente del CNI y la Guardia Civil recibió otra advertencia, con una conversación de siete minutos. Los informes confirman que el CNI detectó la amenaza, intentó evaluar su alcance y la trasladó con antelación.
El fallo llegó después. En algún punto de la cadena la diligencia decayó y no se articuló una respuesta operativa proporcionada ni se reforzó la frontera para contener la avalancha, lo que derivó en una de las mayores crisis migratorias y de seguridad vividas en España, con más de 70.000 personas entrando en Ceuta.
La Delegación del Gobierno de Ceuta desmintió en público a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y sostuvo que no había recibido ninguna advertencia. Los papeles contradicen esa versión y abren la pregunta de si actuó con incompetencia o quiso ocultar lo sucedido. La desclasificación prueba que existía información suficiente para activar una respuesta extraordinaria.
El Gobierno tiene ahora que explicar dónde se detuvo esa respuesta y quién decidió que la advertencia del CNI no requería mucho más. La cadena de mando entre el centro de inteligencia, la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil queda bajo escrutinio en plena crisis de Ceuta.






