La expresidenta de la Comunidad de Madrid tacha la reforma de ciudadanía de «artimaña» y cuestiona la gestión del Gobierno en Ceuta, señalando una posible intención de convertir la ciudad en un «CETI».
Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid y expresidenta del Senado, ha calificado de «artimaña política» la llamada “ley de nietos”, alegando que el Gobierno la aprobó para que Pedro Sánchez pueda permanecer en el cargo hasta el 31 de diciembre, cuando su mandato actual expira el 27 de julio.
Según Aguirre, la normativa permite que descendientes de españoles nacidos en el extranjero obtengan la nacionalidad, pero ella sostiene que su objetivo real es ampliar la base electoral del Partido Socialista al incorporar a nuevos votantes potenciales antes de las próximas elecciones generales.
La exministra del PP también ha desestimado la hipótesis de una colaboración entre Israel y Marruecos en el reciente asalto a Ceuta, declarando «¿Pero cómo voy a creer eso?», y ha asegurado que una gestión del PP habría sido «de manera totalmente diferente».
En otro punto, Aguirre ha reinterpretado las palabras de Sánchez sobre la «nueva realidad estructural» que supone la llegada de miles de migrantes a Ceuta, insinuando que el Gobierno pretende transformar la ciudad autónoma en un «CETI», un término que ella asocia a una política de segregación territorial.
La expresidenta ha señalado que, según declaraciones de Sánchez, el 27 de julio le parece «muy poco» para seguir en el cargo, lo que habría motivado la creación de la ley de nietos para extender su permanencia hasta el 31 de diciembre. Esta interpretación refuerza la acusación de Aguirre de que la reforma se diseñó con fines electorales y no con la intención de regular la ciudadanía.
El debate se produce en un contexto electoral donde el PSOE busca consolidar su posición de gobierno y el PP intenta capitalizar cualquier señal de vulnerabilidad del Ejecutivo, mientras la polémica sobre la ley de nacionalidad y la gestión de la frontera sur sigue alimentando la disputa entre ambos partidos.







