El Gobierno destina carpas en el muelle de Poniente y un nuevo espacio en la mezquita de Sidi Embarek para 300 mujeres con menores, tras evacuar a 864 personas este domingo
El Gobierno ha puesto en marcha este lunes dos nuevas infraestructuras temporales en Ceuta para albergar a más de 1.000 migrantes, con el objetivo de reducir el hacinamiento en la playa del Trampolín, donde se registran frecuentes agresiones entre ellos. Las carpas instaladas en el muelle de Poniente, ya en fase final de preparación, albergarán a quienes siguen acampados en la zona costera, mientras que otro espacio en la explanada de la mezquita de Sidi Embarek acogerá a más de 300 mujeres con menores.
Con estas nuevas plazas, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones supera las 4.300 plazas habilitadas hasta ahora y aspira a alcanzar las 6.000 en las próximas fechas. El dispositivo más reciente, ubicado en el barrio de Los Rosales, ya recibió a 864 personas este domingo en una operación humanitaria coordinada por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
La medida responde a la saturación de la playa del Trampolín, donde los migrantes —más de 10.000 según estimaciones de la ciudad autónoma— enfrentan condiciones de hacinamiento y violencia. Las carpas del muelle de Poniente, cedidas por el Ministerio de Vivienda a través de SEPES, se suman a otros recursos temporales para agilizar la tramitación de expedientes y evitar que la situación se agrave.
El Gobierno insiste en que estas infraestructuras son temporales y buscan garantizar atención básica mientras se resuelven los expedientes individuales. Sin embargo, la presión sobre Ceuta sigue creciendo: las reyertas en la playa del Trampolín —con armas blancas y heridos— obligan a acelerar soluciones, aunque la capacidad actual sigue por debajo de las necesidades.
La crisis en Ceuta, desencadenada por la llegada masiva de migrantes en julio, ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del Estado. Mientras el Gobierno actúa con dispositivos temporales, la oposición y la ciudad autónoma exigen medidas más contundentes para evitar un colapso humanitario y político.







