La exalcaldesa de Barcelona matiza sus declaraciones previas y genera expectación en un espacio sin candidato definido, mientras Irene Montero pide primarias abiertas
Ada Colau ha suavizado su rechazo a liderar Sumar en las próximas elecciones. Tras asegurar en 2025 y 2026 que no se presentaría «ni a primarias ni a elecciones», la exalcaldesa de Barcelona matizó el lunes en *La 2 Cat*: *»Si en algún momento soy especialmente útil para hacer algo en concreto, como fue el caso de la alcaldía de Barcelona, me podría plantear volver»*. La declaración, que contrasta con su despedida de la política en 2024, ha reavivado el debate en un espacio que aún no tiene candidato y donde las encuestas sitúan al PP y Vox como principales fuerzas.
Colau sigue rechazando ofertas concretas, pero su giro —desde un *»no»* rotundo a un *»no, pero no nunca»*— refleja el vacío de liderazgo en Sumar. La alianza (IU, Movimiento Sumar, Comuns y Más Madrid) insiste en que su candidato surgirá *»de manera natural»* y que anunciará *»en las próximas semanas»* novedades. Sin embargo, los nombres se reducen: Pablo Bustinduy (ministro de Derechos Sociales) descartó la candidatura, Mónica García (ministra de Sanidad) se centrará en Más Madrid, y solo queda Ernest Urtasun (ministro de Cultura), de la misma formación que Colau.
El peso de Colau en la izquierda es clave. Fuentes cercanas la definen como *»el pegamento»* que podría unir a un espacio fragmentado, especialmente en un contexto donde ERC —otro actor relevante— ya ha limitado su ambición nacional. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, aclaró este martes que solo aspira a liderar en Cataluña: *»Como candidato, Cataluña»*, dijo, sin confirmar si lo hará por su partido. Mientras, Irene Montero (Podemos) presiona por primarias abiertas para elegir al líder estatal, algo que Sumar rechaza por ahora.
Colau, que se centró en activismo tras dejar la alcaldía —incluida la Flotilla a Gaza en 2025—, acumula activos: carisma, base social y experiencia. Pero su posible retorno choca con la estrategia coral de Sumar, que hasta ahora ha evitado nombres fuertes. La pregunta ahora es si su apertura es un gesto táctico o el inicio de una carrera que podría redefinir la izquierda antes de las elecciones.







