Una circunscripción electoral es una unidad territorial delimitada por la ley para la elección de representantes en un órgano legislativo o en un cuerpo de gobierno.
El territorio nacional se divide en circunscripciones según criterios establecidos en la legislación electoral, que pueden basarse en provincias, comunidades autónomas o distritos especiales.
En cada circunscripción se asigna un número fijo de escaños, y los votantes emiten su sufragio para elegir a los candidatos que ocuparán esos escaños.
El proceso de asignación de escaños suele seguir un método proporcional, como la Ley d’Hondt, que distribuye los cargos entre los partidos en función del número de votos obtenidos en cada circunscripción.
El peso del voto varía porque el número de electores por escaño no es idéntico en todas las circunscripciones; algunas áreas tienen menos habitantes por representante que otras.
Esta diferencia se justifica históricamente para garantizar la representación de territorios menos poblados y evitar la concentración del poder en zonas densamente pobladas.
Un ejemplo histórico es la configuración de circunscripciones en las primeras elecciones democráticas de 1977, cuando se establecieron provincias como unidades básicas para asegurar la presencia de todas las regiones en la nueva democracia.







