Cinco detenidos en Calpe por 40 robos en viviendas con vigilancia previa y taller clandestino para fundir oro
La Guardia Civil ha detenido en Calpe (Alicante) a cinco personas —cuatro hombres y una mujer de entre 31 y 59 años— acusadas de liderar una organización criminal especializada en robos en viviendas de lujo. Los agentes han esclarecido 40 delitos y recuperado bienes valorados en cerca de un millón de euros, incluyendo más de 200 relojes de alta gama, joyas, lingotes de oro, diamantes y cuadros religiosos ortodoxos del siglo XVIII y XIX.
La operación, denominada ‘Locator’, reveló un sistema de vigilancia previa en el que los detenidos colocaban dispositivos de geolocalización en vehículos de las víctimas para actuar cuando las viviendas estaban vacías. Según el instituto armado, manipulaban alarmas cortando el suministro eléctrico y usaban ahuyentadores electrónicos para neutralizar perros. Una vez dentro, empleaban herramientas especializadas, como escaleras telescópicas y visores nocturnos, para sustraer los objetos.
Uno de los detenidos, un joyero desplazado desde su país de origen, operaba en un taller clandestino donde fundía el oro y extraía piedras preciosas para reintroducirlas en el mercado ilegal. Los registros en domicilios, trasteros y el taller permitieron incautar maquinaria especializada y lingotes de oro ya procesados, además de los cuadros devueltos a sus propietarios. La investigación sigue abierta para identificar más víctimas entre los efectos intervenidos.
El Tribunal de Instancia de Dénia ha decretado prisión provisional para tres de los detenidos. La operación contó con la colaboración de la Policía Local de Calpe, la Unidad de Seguridad Ciudadana de Alicante y el Ayuntamiento del municipio, que facilitó el traslado de la maquinaria incautada. Los robos se concentraron en localidades del norte de la provincia, aunque no se descarta ampliar la investigación a otros territorios.
Este caso destaca por la sofisticación del método y la escala del botín, que supera los registros habituales en robos residenciales. La recuperación de bienes históricos, como los cuadros ortodoxos, añade un componente de tráfico ilícito de patrimonio cultural, aunque la Guardia Civil no ha confirmado si estos objetos estaban destinados a redes internacionales.
Fuente: El Debate






