El presidente ceutí denuncia que el Ejecutivo minimiza la crisis al hablar de 2.500 personas, mientras la ciudad sigue paralizada con miles en sus calles
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha acusado este sábado al Gobierno de Pedro Sánchez de falsear las cifras sobre la crisis migratoria que afecta a la ciudad autónoma, donde calcula que permanecen entre 8.000 y 11.000 personas, frente a los 2.500 reconocidos por Moncloa.
Vivas ha exigido contar la verdad y actuar en consecuencia, criticando que el despliegue de medios no se ajustó a la magnitud del suceso. Aunque la mayoría de los migrantes regresaron a Marruecos, el Gobierno central mantiene que la situación se normalizó en 24 horas, una versión que el presidente ceutí rechaza al señalar que la ciudad sigue sumida en el caos. La discrepancia en las cifras —que multiplican por cuatro las oficiales— refleja la tensión entre ambas administraciones, con el Ejecutivo evitando reproches directos a Rabat.
La crisis estalló tras una entrada masiva de migrantes que, según Vivas, igualó en número a la población residente de Ceuta (85.000 habitantes). Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó los hechos de violación de la integridad territorial de España, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, agradeció la colaboración marroquí para frenar los flujos. Solo la ministra de Defensa, Margarita Robles, apuntó directamente a Marruecos como responsable, en contraste con la postura del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien negó que el CNI hubiera emitido alertas previas, pese a que medios confirmaron lo contrario.
Las contradicciones entre las declaraciones de los miembros del Gobierno y la versión de Ceuta dejan sin responder preguntas clave: por qué no se detectó la movilización de decenas de miles de personas, por qué no se impidió su entrada y qué papel jugó Marruecos. La falta de transparencia agrava la desconfianza en una ciudad donde la convivencia sigue alterada, con miles de migrantes aún en las calles y servicios públicos colapsados.
El conflicto diplomático se extiende más allá de España. Mientras el Gobierno evita señalar a Rabat, la oposición —encabezada por el PP— acusa a Sánchez de priorizar la relación con Marruecos sobre la seguridad de Ceuta. La crisis también ha reabierto el debate sobre la protección fronteriza, con voces que exigen reforzar los recursos en la ciudad autónoma, históricamente vulnerable a las tensiones migratorias con su vecino del sur.
Fuente: El Debate
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