El expresidente alega que el rey Abdalá bin Abdulaziz se las regaló en 2007, pero Arabia Saudí no responde a sus cartas
José Luis Rodríguez Zapatero necesita un documento oficial de la corte real saudí para demostrar que las joyas incautadas en su despacho de Ferraz —valoradas en cientos de miles de euros— fueron un regalo personal del rey Abdalá bin Abdulaziz en 2007. Sin ese certificado, la Fiscalía podría confirmar los delitos de contrabando y fraude fiscal que pesan sobre él desde que el juez José Luis Calama (Audiencia Nacional) amplió la investigación en junio de 2026.
El expresidente socialista insiste en que las piezas —tres juegos de rubíes, esmeraldas y zafiros montados en oro de 18 quilates— le fueron entregadas «como atención personal» durante su visita oficial a Riad los días 18 y 19 de junio de 2007. Sin embargo, Arabia Saudí no ha respondido a las dos cartas que su abogado envió en junio y agosto de 2026, ni ha proporcionado pruebas documentales. Ahora, Zapatero solicitará al juez Calama que active una carta rogatoria para exigir la cooperación judicial internacional.
Si la corte saudí confirmara el regalo, el delito de contrabando desaparecería —las joyas no habrían entrado en España por su cuenta— y el fiscal podría prescribir por los 19 años transcurridos desde 2007. Pero hasta ahora, ni el juez ni la embajada española en Riad han obtenido respuesta. La imputación sigue en pie mientras el expresidente depende de un papel que, de momento, no llega.
El caso se enmarca en la Ley Orgánica 10/1995 de Código Penal, que castiga con penas de 3 a 6 meses de prisión el contrabando de objetos de valor superior a 400.000 euros. La Fiscalía argumenta que Zapatero ocultó el origen de las joyas al no declararlas como regalo oficial en su declaración de bienes. Su defensa, en cambio, apela a la prescripción del delito fiscal —que caduca a los 4 años— y a la falta de pruebas sobre su conocimiento previo de que las piezas fueran un obsequio real.
Este no es un caso aislado: en 2024, el expresidente Mariano Rajoy también enfrentó imputaciones por joyas incautadas en su despacho, aunque su caso se archivó por prescripción. La diferencia clave es que Rajoy no alegó un regalo de Estado, sino que las piezas eran «herencia familiar». La estrategia de Zapatero —pedir un certificado real— depende ahora de que Arabia Saudí rompa su silencio diplomático, algo poco probable sin presión judicial directa.
Sigue la cobertura: El juez encarga tasar las joyas de Zapatero



