Fuentes oficiales reconocen que la tranquilidad en la frontera depende de la estabilidad política marroquí tras los comicios del 23 de septiembre
El Gobierno español vivió este miércoles 23 de septiembre con alivio la ausencia de incidentes en la frontera de Ceuta, tras el operativo de seguridad desplegado en Marruecos durante sus elecciones legislativas. Fuentes gubernamentales confirmaron que la calma se debe a un acuerdo tácito con Rabat, que evitó la repetición de los asaltos masivos registrados en julio pasado.
La situación sigue siendo frágil: la garantía de no repetir los hechos del 30 y 31 de julio depende exclusivamente de la decisión marroquí, según valoraron las mismas fuentes. «Marruecos no puede permitirse volver a mostrar esa imagen de descontrol», aseguraron, destacando que la estabilidad política interna del país —tras los comicios— es clave para evitar nuevos cruces.
El contexto recuerda a los incidentes de julio, cuando miles de migrantes intentaron entrar en Ceuta y Melilla, generando una crisis diplomática y humanitaria. En esta ocasión, el Ejecutivo español no ha activado medidas adicionales más allá de la coordinación con Marruecos, aunque mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad en la zona.
La dependencia de la estabilidad marroquí subraya la vulnerabilidad de España en la gestión de la frontera. Sin un marco legal común con Rabat, la capacidad de respuesta del Gobierno queda limitada a acuerdos puntuales, como ocurrió durante los comicios. La próxima semana será clave para evaluar si la calma se consolida o si surgen nuevas tensiones.
Durante la jornada, se registró un resurgimiento de grupos en redes sociales que llamaban a repetir un asalto a la frontera de Ceuta y Melilla. El Gobierno, al mismo tiempo que reforzaba la presencia de la Guardia Civil en la zona, comunicó que la coordinación con las autoridades marroquíes se intensificó para contrarrestar la propaganda y evitar que la movilización de migrantes se convirtiera en un nuevo episodio de violencia.
El operativo de seguridad que se llevó a cabo en Marruecos durante las elecciones legislativas incluyó la movilización de unidades de la Policía Nacional y la Guardia Civil para controlar los puntos de cruce y asegurar la integridad de la frontera. Este despliegue, coordinado con la policía marroquí, se mantuvo activo durante todo el día de los comicios, lo que contribuyó a la ausencia de incidentes en la zona fronteriza.






