El presidente del PP visita la ciudad autónoma junto a Manfred Weber, quien critica el decreto de regularización y exige mayor implicación comunitaria
Alberto Núñez Feijóo anunció este lunes en Ceuta que la Unión Europea ya reconoce la ciudad como un «territorio en crisis», un salto cualitativo respecto a la resolución parlamentaria de la semana pasada que solo la calificaba de «invasión». Lo hizo en una rueda de prensa conjunta con Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), y Juan Vivas, presidente de la Asamblea de Ceuta, donde ambos líderes europeos respaldaron públicamente la postura del PP frente al Gobierno de Pedro Sánchez.
El cambio de discurso —de «Europa está con Ceuta» a «Europa está en Ceuta»— subraya el esfuerzo de Feijóo para internacionalizar la crisis migratoria, aunque reconoció que no logró convencer a «la totalidad» del PPE de que el problema ceutí trasciende lo local. Weber, quien encabezó una delegación del grupo que incluyó a la exministra de Sanidad Dolors Monserrat, visitó la playa de El Trampolín y otros puntos críticos de la ciudad, donde constató la tensión social y la saturación de recursos.
Durante su intervención, Weber acusó al Gobierno español de enviar «mensajes ambiguos» con su decreto de regularización migratoria, aprobado este año y criticado incluso por Donald Trump, quien lo tachó de «inaceptable». El líder del PPE también recordó la carta firmada por 22 países de la UE, entre ellos Dinamarca, que reprochó a España su gestión, mientras Sánchez respondió defendiendo la colaboración de Marruecos en los retornos y lamentando la falta de apoyo comunitario.
La visita coincidió con la agresión a la diputada de Ceuta Ya!, Julia Ferreras, a quien Feijóo condenó «con firmeza». La tensión técnica durante la rueda de prensa —problemas de traducción simultánea entre Weber y el intérprete— contrastó con la alineación política, donde ambos coincidieron en señalar al Gobierno como responsable de la crisis.
Para el PP, la postura de Sánchez «desafía el consenso europeo» en materia migratoria, como demuestran las críticas de la primera ministra danesa Mette Frederiksen, líder socialdemócrata en Bruselas. Feijóo, que aspira a llegar a la Moncloa en 2027, usó la visita para presionar a la UE a adoptar medidas concretas, aunque el PPE aún no ha definido su posición sobre posibles sanciones o ayudas urgentes.
El contexto: por qué la UE divide su respuesta a Ceuta
La crisis en Ceuta, desencadenada por la llegada masiva de migrantes en julio, ha expuesto las fracturas en la política migratoria europea. Mientras el PPE y la extrema derecha exigen una respuesta contundente —como la resolución parlamentaria que calificó el episodio de «invasión»—, los socialdemócratas, como el Partido Socialista Europeo (PSE), prefieren evitar etiquetas que puedan agravar la situación. La carta de los 22 países, liderada por Dinamarca, refleja esta división: aunque la mayoría critica a España, no hay consenso sobre medidas concretas.
El Gobierno español ha centrado su estrategia en negociar con Marruecos, clave para los retornos, mientras evita confrontar con Bruselas. Sin embargo, el PP acusa a Sánchez de «jugar con dos barajas»: por un lado, el decreto de regularización, y por otro, la dependencia de Rabat. La visita de Weber busca presionar para que la UE actúe como bloque, algo que hasta ahora ha sido imposible por las diferencias internas.
Las implicaciones: qué se juega cada actor
Para Feijóo, la internacionalización del conflicto es una herramienta política clave. Si logra que la UE declare a Ceuta «territorio en crisis», podría forzar una respuesta conjunta —como fondos de emergencia o refuerzo de fronteras— que debilite la narrativa del Gobierno sobre su gestión. Además, la visita refuerza su imagen como líder capaz de movilizar a Bruselas, un argumento electoral frente a Sánchez.
El PPE, por su parte, busca evitar que la crisis se convierta en un problema interno de la UE. Aunque Weber criticó el decreto español, el grupo evita posturas radicales que puedan alienar a socios como los socialdemócratas. Su apoyo a Feijóo responde más a la estrategia del PP que a una solución real para Ceuta.
El Gobierno, en cambio, teme que la presión europea derive en exigencias de control fronterizo que chocarían con sus promesas de regularización. Sánchez ya ha respondido a las críticas con una carta a Ursula von der Leyen, donde defiende su gestión y acusa a la UE de falta de colaboración. Sin embargo, la división en Bruselas le da margen para culpar a otros de la crisis.
Para Ceuta, la visita de Weber es un alivio político, pero no resuelve los problemas inmediatos: la saturación de recursos, la tensión social y la falta de soluciones a medio plazo. La ciudad, que depende en un 80% de fondos europeos, podría beneficiarse de ayudas urgentes, pero el PPE aún no ha concretado qué medidas propondrá.
La próxima semana, el Consejo Europeo debatirá la crisis, aunque sin un plan unificado. Mientras, Feijóo sigue su estrategia: convertir el problema ceutí en un símbolo de la «división europea» y culpar al Gobierno de no haberlo evitado.







