La Xunta unificará política forestal y antiincendios en un texto que marca «un antes y un después» y prioriza soluciones específicas por territorios
La Xunta de Galicia prepara una nueva ley que fusionará por primera vez la política forestal y la lucha contra los incendios, un texto que el Gobierno autonómico califica como «un antes y un después» en la gestión del territorio gallego. La normativa, que aún no tiene fecha concreta de aprobación, incorporará medidas diferenciadas según las características de cada zona, adaptando las estrategias de protección y ordenación del territorio a su realidad específica.
El cambio climático y la evolución demográfica han transformado el mapa de incendios en Galicia en las últimas décadas, con focos cada vez más intensos y extensos. Según datos de la propia Xunta, este contexto exige una respuesta integral que vaya más allá de actualizar la legislación vigente, integrando en un mismo marco legal tanto la gestión forestal como las acciones preventivas y de extinción.
Un enfoque territorial sin precedentes
La ley introducirá un sistema de zonificación que permitirá aplicar protocolos distintos en función de factores como la densidad de población, la tipología de bosques o la exposición a riesgos climáticos. Esta aproximación busca evitar soluciones genéricas y abordar las vulnerabilidades concretas de cada área, desde las comarcas costeras hasta los montes interiores. La medida responde a un diagnóstico compartido por expertos y administraciones: la creciente virulencia de los incendios en Galicia —con episodios como los de 2022 y 2025— exige respuestas más ágiles y localizadas.
El contexto: incendios y cambio climático
Galicia ha registrado un aumento del 30% en la superficie quemada anual en la última década, según informes internos de la Consell ería do Medio Rural. El cambio climático, con veranos más largos y sequías más marcadas, ha agravado la situación, mientras que el envejecimiento de la población rural y la despoblación han reducido la capacidad de vigilancia tradicional. La nueva ley busca contrarrestar estos factores con herramientas como la creación de corredores verdes en zonas de alto riesgo, la regulación de usos del suelo en áreas forestales y la potenciación de sistemas de alerta temprana basados en inteligencia artificial.
La iniciativa también incluye un componente participativo, con la implicación de ayuntamientos, propietarios forestales y colectivos ecologistas en el diseño de los planes territoriales. Este enfoque busca garantizar que las medidas no solo sean técnicamente viables, sino también socialmente aceptadas, evitando conflictos con sectores como la ganadería o el turismo.
La Xunta ha avanzado que el texto legal se someterá a consulta pública antes de su aprobación definitiva, un paso que subraya su voluntad de transparencia en un tema que genera alta sensibilidad social. La ley, en cualquier caso, no solo responde a la emergencia actual, sino que sentará las bases para una gestión forestal más resiliente en el futuro.






