La presidenta de Extremadura exige un sistema que evite la emigración por falta de oportunidades y critica el coste de servicios en su región
María Guardiola, presidenta de Extremadura, ha rechazado este miércoles en Mérida el nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el Gobierno de España, durante una reunión con Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña. El encuentro, celebrado en la sede de Presidencia autonómica, no incluyó comparecencia pública y ambos dirigentes limitaron sus declaraciones a redes sociales.
Guardiola defendió que el modelo actual «no evita una emigración obligada por falta de oportunidades» y exigió un sistema que considere «el verdadero coste de prestar servicios fundamentales» en Extremadura. La presidenta extremeña recordó además los vínculos históricos entre ambas regiones, agradeciendo a Illa el reconocimiento a los extremeños que emigraron a Cataluña tras la Guerra Civil.
Illa, por su parte, destacó en sus redes sociales «el clima de cordialidad» del encuentro y subrayó los lazos entre Cataluña y Extremadura, aunque evitó pronunciarse sobre el conflicto por la financiación. El presidente catalán ya había abordado el tema en su visita previa a La Zarza, donde aseguró que su propuesta «no perjudica a nadie» y busca «repartir bien los recursos».
El enfrentamiento refleja la tensión por el modelo de financiación autonómica, en negociación desde 2023. Extremadura, con un peso demográfico menor, pero altos costes en servicios sociales, se opone a fórmulas que no compensen su realidad territorial. Illa, en cambio, defiende un sistema basado en «capacidades fiscales», que Cataluña considera favorable a su economía.
La reunión se enmarcó en la visita institucional de Illa a Extremadura, que incluye actos en Mérida vinculados a la Diada y la figura de Manuel Vital, extremeño que inspiró la película *El 47*. El encuentro no resolvió el conflicto, pero dejó claro el rechazo extremeño a la propuesta catalana.
La cita, que duró aproximadamente 45 minutos, se desarrolló en la primera planta del edificio de la Presidencia, tras un recorrido por el claustro donde los dos dirigentes se estrecharon la mano. A pesar de la cordialidad, ninguno de los dos presidentes realizó una comparecencia conjunta ni pronunció declaraciones públicas al término del encuentro, optando por comunicar sus valoraciones a través de sus redes sociales.







