El Ministerio de Defensa ruso detalla la captura de pueblos clave en Donetsk, Zaporiyia y Járkov, mientras intensifica ataques con misiles y drones contra infraestructura crítica
El Ministerio de Defensa de Rusia ha confirmado este viernes la toma de ocho localidades ucranianas en la última semana, según su parte de guerra semanal. Las fuerzas rusas capturaron Furtiva y Novogrishine en la región de Donetsk, Zorenca en Zaporiyia —región anexionada por Moscú en septiembre de 2022—, y cinco pueblos en Járkov: Berezinki, Ozerne, Dolguenke, Zarubinka y Goptivka.
La localidad de Zorenca, tomada en la última jornada, permitió a las tropas rusas ampliar su zona de control al oeste de Kommunarivka, según el mando militar ruso. En Járkov, donde Rusia busca establecer una ‘franja de seguridad’, las fuerzas rusas bloquearon dos batallones ucranianos cerca de Oljivatka, frustrando sus intentos de romper el cerco.
Además, Rusia lanzó seis ataques combinados con misiles y drones en la última semana, impactando contra objetivos estratégicos ucranianos: complejos industriales militares, centros logísticos, depósitos de combustible, infraestructura energética y de transporte, y centros de datos. También destruyeron instalaciones portuarias en Odesa, a orillas del mar Negro.
El avance en Járkov y su impacto estratégico
La región de Járkov es clave en la estrategia rusa, ya que su control permitiría consolidar una línea defensiva continua desde Donetsk hasta el este del país. El bloqueo de tropas ucranianas en Oljivatka, según el Ministerio de Defensa ruso, refleja una táctica de desgaste que busca aislar zonas clave para facilitar futuros avances. La captura de localidades como Novogrishine y Zorenca, por su parte, refuerza la presencia rusa en Zaporiyia, una región ya anexionada y donde Moscú ha intensificado sus operaciones en los últimos meses.
Contexto: la guerra en Ucrania y los objetivos rusos
Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, el conflicto se ha centrado en el control territorial, especialmente en el este y sur de Ucrania, donde Rusia busca consolidar sus ganancias. La anexión de Zaporiyia en 2022 marcó un punto de inflexión, legitimando militarmente la ocupación de territorios ucranianos. En Járkov, la estrategia rusa ha sido más gradual, con avances limitados pero persistentes, especialmente en zonas fronterizas con Rusia. La captura de localidades como las mencionadas no solo expande el control territorial, sino que también debilita la capacidad ucraniana de contraataque en estas áreas.
El uso de misiles y drones contra infraestructura crítica, como puertos en Odesa, subraya la táctica rusa de erosionar la capacidad logística y económica de Ucrania, un elemento clave en una guerra de desgaste donde el apoyo occidental es fundamental para Kiev.







