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Dom. Sep 13th, 2026

Sánchez sitúa las generales en 2027 frente al envite de Feijóo

Sánchez sitúa las generales en 2027 frente al envite de Feijóo
La Moncloa - Gobierno de España (Pool Moncloa)
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El líder del PP exige adelanto electoral por la crisis de Ceuta y Rufián advierte de una mayoría de derechas de 210 escaños.

Las próximas elecciones generales se celebrarán en 2027, según confirmó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control en el Congreso al responder a la exigencia del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, de fijar de inmediato una fecha con las urnas. La reapertura del periodo de sesiones parlamentarias arrancó con el choque frontal entre los dos principales partidos por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta, tras las entradas registradas a finales de julio en la ciudad autónoma.

El líder de la oposición acusó a Pedro Sánchez de sostener su mandato sobre una «agresión consentida o impulsada por Marruecos» y advirtió de que «el futuro político y procesal del presidente del Gobierno depende del silencio de demasiadas personas». Para el Partido Popular, la posición del Ejecutivo frente a Rabat compromete la soberanía nacional, un reproche que se produce en un hemiciclo donde el Gobierno de coalición necesita asegurar apoyos parlamentarios constantes para mantener la mayoría en cada votación clave.

La presión sobre la estabilidad de la legislatura provino también de los socios habituales del bloque de investidura, cuando el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, alertó desde la tribuna sobre la posibilidad de que el PP y Vox alcancen los 210 diputados según diversas encuestas. Gabriel Rufián exigió medidas urgentes ante lo que definió como un cambio de ciclo político, reprochando la falta de iniciativa del gabinete frente al crecimiento continuado de la intención de voto de las formaciones de la derecha.

Por parte de Vox, Santiago Abascal centró su intervención en señalar que la política exterior gubernamental convierte a España en un protectorado marroquí. Pedro Sánchez descartó someterse a cualquier tipo de presión exterior o partidista y afirmó tajante ante las descalificaciones personales recibidas: «Me llaman perro. Y yo seré un perro, pero no tengo amo». El presidente reconoció además la preocupación planteada por Gabriel Rufián respecto al avance de la derecha, admitiendo que una hipotética victoria de las fuerzas conservadoras supondría un retroceso en derechos y libertades, aunque descartó cualquier escenario de adelanto electoral.

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