Los cazas, desplegados desde el 10 de agosto, han realizado quince misiones de intercepción en un mes para salvaguardar el espacio aéreo de la OTAN
Desde el 10 de agosto, siete cazas F‑18 de la Fuerza Aérea española operan desde bases en Rumanía con el objetivo de proteger el espacio aéreo asignado a la OTAN.
En cuatro semanas, los aviones han ejecutado quince operaciones de alerta real, respondiendo a aeronaves no identificadas que se aproximaban a la zona de defensa.
Durante una de esas misiones, los pilotos españoles derribaron un dron que había penetrado el perímetro de protección, eliminando la amenaza sin incidentes colaterales.
El despliegue forma parte del compromiso de España con la Alianza Atlántica, que exige la presencia de fuerzas aéreas de los miembros para reforzar la vigilancia del flanco oriental.
El Ministerio de Defensa ha confirmado que la misión seguirá activa hasta final de año, mientras se evalúan los riesgos en la región y se coordinan nuevas patrullas conjuntas con fuerzas rumanas y estadounidenses.







