El paquete británico incluye congelación de activos y vetos de viaje contra implicados en torturas, deportación de menores y desinformación
Londres ha anunciado este jueves un paquete de 31 sanciones contra ocho buques rusos y 23 entidades e individuos vinculados a torturas en Ucrania, deportación de menores y difusión de desinformación, con el objetivo declarado de socavar los ingresos del Kremlin por su invasión de Ucrania. Las medidas, detalladas por el Ministerio de Exteriores británico, afectan a ocho buques —tres de la llamada ‘flota fantasma’, dos de suministro de combustible y tres rompehielos rusos—, además de 23 individuos y entidades sujetos a congelación de activos y prohibiciones para ejercer como administradores de sociedades.
Entre los sancionados destacan ocho personas acusadas de participar en la detención arbitraria, tortura y malos tratos a civiles ucranianos en territorios ocupados por Rusia. Según el comunicado oficial, estos abusos forman parte de un sistema más amplio que incluye desapariciones forzadas y denegación de justicia. Otras siete personas son penalizadas por su papel en el adoctrinamiento y militarización de niños ucranianos, incluyendo a menores deportados a campos de ‘reeducación’ —se estima que unos 6.000 niños han sido trasladados por las autoridades rusas—. Además, siete individuos son sancionados por difundir desinformación favorable al Kremlin, entre ellos cuatro ciudadanos georgianos.
Las sanciones, que incluyen vetos de viaje a las personas físicas y medidas en materia de transporte marítimo y comercio, se suman a las cerca de 600 ya aplicadas por el Reino Unido contra petroleros rusos. El objetivo declarado es desarticular redes de financiación del esfuerzo bélico ruso y perseguir a los responsables de torturas contra civiles ucranianos y de la deportación de niños.
El Reino Unido aplica la Ley de Sanciones y Blanqueo de Capitales de 2018
El Reino Unido utiliza un marco legal específico para imponer sanciones, basado en la Sanctions and Anti-Money Laundering Act de 2018, que le permite actuar de forma autónoma sin necesidad de aprobación previa de la UE. Estas medidas incluyen la congelación de activos, prohibiciones de viaje y restricciones comerciales, como las aplicadas este jueves a los buques rusos. En el caso de los barcos, las sanciones afectan a su capacidad para operar en puertos británicos o de países aliados, lo que dificulta su acceso a combustible y mantenimiento.
La ‘flota fantasma’ rusa, compuesta por buques sin bandera o con registros falsos, ha sido clave para eludir sanciones occidentales y transportar gas natural licuado (GNL) a mercados internacionales. Según el Ministerio de Exteriores británico, estos barcos permiten a Rusia seguir exportando energía a pesar de las sanciones occidentales. Las sanciones anunciadas buscan reducir esta fuente de ingresos, según el comunicado británico.
El Reino Unido anuncia las sanciones tras la cumbre de la OTAN en Vilna
El anuncio se produce después de la cumbre de la OTAN en Vilna, donde se reforzó el apoyo militar a Ucrania. Sin embargo, la medida también puede generar tensiones con países que dependen del GNL ruso, como Turquía o China, donde algunos buques de la flota fantasma han operado.
El Kremlin no se ha pronunciado por ahora sobre las sanciones. Lo que sí podría afectar es la capacidad de Rusia para mantener sus exportaciones de energía, un pilar económico clave. Según analistas consultados por medios internacionales, la combinación de sanciones a buques y a redes de desinformación busca debilitar tanto la economía rusa como su narrativa de guerra.
En Kiev, las sanciones son vistas como un respaldo a las denuncias ucranianas sobre crímenes de guerra, aunque la comunidad internacional aún no ha logrado consenso para llevar a responsables rusos ante la Corte Penal Internacional. La UE, por su parte, podría seguir el ejemplo británico, aunque con menos celeridad debido a sus divisiones internas sobre cómo manejar el conflicto energético.
El siguiente paso será la aplicación efectiva de las sanciones, que podría incluir la identificación de activos congelados y la coordinación con otros países para evitar que los buques rusos reubiquen sus operaciones. El Reino Unido ya ha advertido de que monitorizará cualquier intento de elusión, especialmente en puertos de terceros países.






