El ministro de Exteriores reafirma en el Congreso la integridad territorial española y vincula la crisis migratoria a desinformación en redes sociales
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha descartado este viernes cualquier negociación con Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, asegurando que «ni ha habido ni habrá nunca» conversaciones al respecto. Durante su comparecencia en la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Albares subrayó que ambas ciudades autónomas «son España y son Unión Europea», formando parte de la «integridad territorial y soberanía» del país, y añadió que sus habitantes «son españoles y europeos, no solo de derecho, sino de corazón y de alma».
Albares rechazó «por todos los cauces diplomáticos disponibles» las declaraciones marroquíes que cuestionan la soberanía española, aunque reconoció que el diálogo con Marruecos es «indispensable» por su condición de país vecino. El ministro vinculó la crisis migratoria de finales de julio en Ceuta —con la llegada masiva de inmigrantes— a una «desinformación en redes sociales» que tergiversó una sentencia del Tribunal Supremo sobre entradas a nado, aunque admitió que la frontera ceutí es «la más desigual del planeta» por las diferencias económicas y la violencia en África.
La comparecencia se enmarca en la respuesta del Gobierno a la crisis migratoria, que incluyó el despliegue de la Guardia Civil y la coordinación con la UE. Albares destacó que la comunicación diplomática con Marruecos ha sido «permanente» para frenar la llegada de migrantes y prevenir futuros episodios similares, aunque evitó detallar medidas concretas. La tensión en la frontera sur se ha intensificado en los últimos meses, con incidentes como el asalto a la valla de Melilla en junio de 2022, que dejó al menos 23 muertos, según organizaciones humanitarias.
El ministro también condenó la violencia registrada en Ceuta durante los días de mayor presión migratoria, sin especificar responsables. Su intervención llega en un contexto de creciente tensión diplomática entre España y Marruecos, agravada por el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental en 2022, una decisión que generó críticas internas y de Argelia, principal aliado del Frente Polisario.
La postura de Albares refuerza la línea del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha mantenido un equilibrio entre la defensa de la soberanía y la necesidad de cooperación con Rabat en materia migratoria y seguridad. Sin embargo, partidos como Vox y el PP han acusado al Ejecutivo de «debilidad» en la gestión de la frontera, mientras que formaciones como Podemos y Sumar exigen un enfoque más humanitario.
Fuente: The Objective







